sábado, 23 de noviembre de 2013

La M-10: una “Mierda 10” basada en ciclocarriles



Como planteamiento de un nuevo itinerario ciclista, la nueva M-10 me parece una broma de mal gusto, y desde luego, muy poco ambicioso.
Es un planteamiento propio de una ciudad en declive, con ausencia de ambición por mejorar, en continuo desfase respecto al ciudades similares y que no es capaz ya ni de copiar a quien lo hace bien. Pero también, es un claro mensaje de no querer cambiar el status-quo del coche en una ciudad de clara vocación “sesentera”.


Las ciudades se caracterizan porque el espacio que ocupan se encuentra especializado en función de su uso, en mayor o menor medida en relación a su grado de desarrollo social y económico.


De esta forma, hay muchas ciudades (en el tercer mundo) con muy bajo nivel de especialización de su espacio urbano, donde las calles no disponen de aceras y los peatones, bicis, coches y todo tipo de vehículos comparten el mismo espacio.


En el otro extremo, hay ciudades donde el espacio urbano está sujeto a una alta especialización de su uso y, por lo tanto, sujeto a fuertes restricciones y limitaciones que sin embargo, redundan en un beneficio global para la comunidad. Se trata de ciudades en el centro y Norte de Europa donde aparte de aceras para los peatones, hay un espacio y señalización claros y específicos para las bicicletas, otros diferentes para los coches y aún hay cabida para plataformas específicas de bus y tranvía.


De esta forma, la mejor convivencia entre diferentes usos del espacio se alcanza mediante una firme especialización de su uso, sin ambigüedades ni medias tintas, con el sacrificio de aquellas formas de transporte más ineficientes y generadoras de mayor impacto ambiental que deben ceder espacio efectivo al resto.


Los ciclocarriles en Madrid se están proponiendo, definiendo e implantando formando una corriente contraria a los criterios y experiencia acumulados durante décadas en otras ciudades y países. Optar por esta solución por el hecho de ser barata es muy poco exigente y comprometido con la ciudad donde vivimos.


El ciclocarril, como describo con más detalle más adelante, es una solución que no proporciona ni fluidez ni seguridad ni confort al ciclista ni en todo momento ni en cualquier condición de tráfico motorizado ni de condiciones meteorológicas.


Animo a todas las personas que apoyan la mejora de la condiciones de los ciclistas en Madrid que adquieran una postura sólida y común en sus argumentaciones basada en la especialización del espacio y de la señalización para el ciclista, ya que se está demostrado que esta premisa es la que ha tenido éxito en otros países durante los últimos 50 años.


A continuación describo los hechos por los que los ciclocarriles son una decisión errónea y contraproducente, tal como se están planteando en Madrid.

Si los coches siguen a sus anchas, esto es un timo

Un planteamiento basado en ciclocarriles como la M-10 de Madrid supone que al coche no se le resta nada del espacio que ocupa actualmente. No vale el argumento de que se hacen carriles bus donde antes no había. De hecho era un escándalo que no hubiera carril bus a lo largo de este trazado, pero esto no se tiene que confundir con mejorar la seguridad y promoción de la bici. ¿Esto va de nuevos carriles bus o de un nuevo itinerario ciclista? ¿Esto va de quitar las bicis del carril bus a costa de empeorar su seguridad? No se deben mezclar peras con manzanas porque si no se pierde el foco principal del asunto: estamos hablando de bicis.


Un ciclocarril en una "autopista" (como calles del tipo El Paseo del Prado) son una aberrante primicia mundial, en las que los ciclistas actúan de auténtico parapeto. Si no hay voluntad de hacer algo en condiciones, es mejor no hacer nada. ¿Quién se cree todavía que con un espacio urbano limitado por naturaleza es posible beneficiar a la bici sin restringir el espacio destinado para los coches? No tener esta máxima totalmente clara entre las personas que apoyamos a la bici nos debilita enormemente como colectivo de presión ante las autoridades.


Encorsetados para no molestar

Por su parte, los ciclocarriles limitan la autonomía de la bici para utilizar su sentido común en favor de su comodidad y seguridad. El ciclocarril invita y sugiere a la bici a circular por el medio de una calzada, cuando de forma natural debe circular a su derecha, próxima a los peatones.


¡Si quieres pasear vete al Retiro!

Los ciclocarriles de la M-10 son el mejor transmisor de la ira y la impaciencia de todo tipo de vehículos que se aproximan tanto desde atrás, como por la derecha y por la izquierda haciendo sentir al ciclista intimidado y con su visibilidad reducida, al estar circulando por el centro de la calzada en calles de gran intensidad de tráfico motorizado.


Pacificadores por obligación

Un ciclocarril es un chollo para el político cortoplacista, oportunista y provinciano; es un coñazo para los conductores que, en un alarde de demostración de sus habilidades al volante realizan patéticos y peligrosos adelantamientos para colocarse delante de una bici y frenar a continuación en un semáforo en rojo, y un infierno para los ciclistas a los que se les otorga el dudoso honor de ser los nuevos pacificadores del tráfico, con un coste en su seguridad a cambio. Porque nos están pidiendo a los ciclistas que hagamos de mártires y héroes de la bici, pero la mayoría de nosotros tenemos además otras cosas de qué preocuparnos a lo largo del día.


¿Ventajas 24x7?

Con mucho tráfico, es decir, en hora punta, el ciclocarril, que es el carril central en el diseño de la M-10, es un infierno pues los coches se encuentran retenidos. Es absurdo no utilizar la capacidad que ofrece un carril bus para que las bicis puedan circular por él, y no encorsetar a las bicis en el atasco por el ciclocarril. De hecho, a efectos prácticos, en situación de retención, el ciclocarril deja de ser tal, para convertirse en un carril ocupado por coches retenidos. Por lo tanto, tenemos una solución que no es válida, por ejemplo, en hora punta.


Con poco tráfico estás en vilo porque no sabes si te van a embestir por detrás o si tan siquiera te están viendo. Con muy poco tráfico el peligro aumenta enormemente porque los coches van más rápido, típicamente, a más de 50 km/h, sin otro elemento que los pacifique ¡que las bicis! La tendencia instintiva de muchos ciclistas será circular por el lado derecho de la calzada.


En condiciones de mala visibilidad (de noche, con niebla o con lluvia o con sol de frente), el peligro aumenta, tendiendo el ciclista de nuevo a circular por el carril bus, evidenciando la inutilidad del ciclocarril de nuevo en estas situaciones.


Indicadores del fracaso

El fracaso de estos ciclocarriles se medirá no solo en accidentes (que ya se ha producido alguno) o en el no aumento del número de ciclistas por estas rutas, sino en el número de ciclistas que optarán bien por las aceras o por el carril bus para circular.


Ciudades 18-40

¿Los nuevos ciclocarriles van a invitar a más personas de diferentes rangos de edad y condiciones físicas lanzarse al carril central en horas punta de tráfico? Desde luego que no; esta solución ni va a atraer a nuevos ciclistas urbanos, ni a ciclistas no tan ágiles, ni a ciclistas demasiado jóvenes o demasiado viejos. Esto da una idea de lo contraproducente y lo catastrófico de sus consecuencias. La idea de las ciudades 8-80 promulga que las ciudades deben permitir a todas las personas entre los 8 y los 80 años de edad desplazarse de forma autónoma a pie o en bicicleta. Madrid no tiene tanta ambición.


¡No te he visto! (si estás vivo)

Al circular con vehículos de tamaño y masa muy superior a derecha e izquierda simultáneamente, el riesgo de ser derribado o de quedar oculto en un ángulo muerto es aproximadamente el doble que si estos vehículos te rebasaran, como norma general, solamente por la izquierda.





Un camión o autobús circulando tiene, a su lado derecho un ángulo muerto en el que caben unas 25 bicis. Una maniobra habitual en la M-10 para este tipo de vehículos es pasar del carril izquierdo al carril central. En esta maniobra, el camión podría derribar hasta 25 bicis de una sola vez. Este accidente no se puede evitar totalmente con un carril bici a la derecha, pero sí se podría minimizar: en el caso de los ciclocarriles, el carril central es legal para el camión mientras que un carril bici segregado a la derecha no.


Por otro lado, el ciclocarril es una buena idea para calles de un solo carril en que se indica de forma explícita que la calzada es compartida, porque es una calzada cuya naturaleza permite compartirse. En estos casos, la calle ya está pacificada o es de circulación lenta de por sí, es decir, no se pone a la bici de parapeto para pacificar el tráfico. En calles troncales de distribución de gran tráfico en las ciudades, dada la gran diferencia de densidad, de masa y velocidad entre los vehículos a motor y las bicis, se debe optar bien por un carril bici segregado a la derecha, bien por no hacer nada, pero en ningún caso consagrar la compartición del espacio entre vehículos de naturaleza tan dispar.



sábado, 26 de octubre de 2013

La oportunidad de Cibeles

Este post está destinado a contribuir con ideas para aportar soluciones a la intersección de Cibeles, según se propone en el Blog En Bici Por Madrid

La rotonda de la Glorieta de Cibeles, lejos de ser un problema, como parece inevitable describirlo, lo veo como una gran oportunidad para incorporar a la bici en la ciudad, y darle el protagonismo y la dignidad que se merece en un enclave dominado por los coches durante décadas. Se trata de una oportunidad igualmente de aportar soluciones válidas que se puedan ir replicando al resto de la ciudad, creando un patrón común de actuación.
Actualmente la solución de este enclave en el contexto del itinerario ciclista Este-Oeste del centro de Madrid consiste en unos tímidos y desconexos sharrows que ofrecen poca confianza y credibilidad a la hora de seguir las diferentes trayectorias:



Por eso propongo las siguientes medidas, todas ellas complementarias para mejorar este punto:



Líneas adelantadas para bici ("A")
Establecer líneas adelantadas (elementos tipo "A" en el dibujo) de espera para bicis en todas las líneas de detención. Estos elementos son necesarios tanto para facilitar el recorrido en la misma dirección, para girar a la derecha o para recibir a los ciclistas que deseen girar a la izquierda en un lugar seguro.

Itinerarios transversales ("T")
Destacar los itinerarios transversales mediante señalización horizontal excepcional (elementos tipo "T" en el dibujo, rayas de color azul). Estos itinerarios pueden estar señalizados de las siguientes formas:

  • pintura sólida acompañada de sharrows
  • bordes de color blanco
  • dispositivos luminosos intermitentes que marquen el sendero
  • "setas", "chinchetas" o dispositivos sonoros
Los itinerarios transversales son los siguientes:


  •  T1. de Este a Oeste
  •  T2. de Sur a Norte
  •  T3. de Oeste a Este
  •  T4. de Norte a Sur

Giros a la derecha ("D")
Incorporar señalización horizontal para girar a la derecha (elementos tipo "D" en el dibujo). Se propone la siguiente señalización horizontal tipo:



En el caso del giro a la derecha D2, éste deberá estar señalizado bien antes de la línea de detención adelantada A6 para que en este punto el ciclista se coloque adecuadamente y evitar cruces con buses y taxis.

Giros a la izquierda ("I")
Incorporar mecanismos de giro a la izquierda específicos para bici. Se propone la siguiente señalización horizontal tipo:


  • I1. Para evitar ir entre los autobuses en esta zona de parada de bus, se propone modificar / eliminar esta isleta para poder incorporarse cómodamente a la línea de adelantamiento de bicis A2:

  • I2. Debe permitir incorporarse cómodamente a la línea de adelantamiento de bicis A5:

  • I3. Se propone modificar / eliminar esta isleta (en forma de cuña con el vértice orientado al N) con el fin de facilitar la disposición de las líneas de adelantamiento A8 (común para las bicis que procedan de la calzada central y la lateral) y A7 (destinada a recibir a los ciclistas que realizan el giro a la izquierda I3):

  • I4. Es posible que requiera bien adelantar la línea de detención existente o crear una adicional A10:


domingo, 17 de febrero de 2013

Rotondas


En este post se realiza un análisis y recomendación de cómo debería transcurrir un itinerario ciclista de forma segura a través de una rotonda sin semáforos.

Supuesto 1
Uno de los supuestos de este análisis es que las soluciones propuestas deben ser compatibles y garantizar el tránsito de peatones de forma segura. De lo contrario, estaríamos contraviniendo el principio de prevalencia o de la pirámide de la movilidad. No tendría sentido plantear un itinerario ciclista sin antes, o en paralelo, resolver las necesidades de tránsito de peatones de forma segura.

Supuesto 2
En virtud del principio de prevalencia, se asume que en las salidas de la rotonda, los pasos de peatones y ciclistas que se dispongan cuentan con prioridad de paso respecto a los coches, es decir, que el coche debe ceder el paso a peatones y ciclistas en estos puntos.

En primer lugar, repasamos algunos de los tipos de rotondas que es común observar:

Rotondas de un solo carril

Rotonda de un solo carril

Estas rotondas tienen normalmente un solo carril de entrada, un solo carril interior y un solo carril de salida. Desde mi punto de vista estas rotondas son las más seguras, ya que previenen los cruces y los adelantamientos peligrosos de unos coches con otros. Además, aseguran que la salida de la rotonda se haga de uno en uno, por lo que la responsabilidad de velar por la seguridad de peatones y ciclistas en estos puntos depende de un solo vehículo en cada momento, no de dos o más que podrían incluso estar restándose visibilidad el uno al otro.


Estas rotondas incentivan la conducción responsable y el respeto hacia otros usuarios de la vía

Rotondas de dos carriles.
Estas rotondas normalmente disponen de dos carriles de entrada, dos carriles en su interior, y dos carriles en cada una de las salidas.

Desde mi punto de vista, estas rotondas son más peligrosas que las anteriores, porque incentivan diversas actitudes que comprometen la seguridad:
- acelerones para llegar "cuanto antes" a la incorporación, adelantando a otros coches
- el coche de más a la izquierda quita visibilidad al de la derecha, cuando ambos están en paralelo para incorporarse
- los patrones correctos para resolver la rotonda en su interior no se suelen cumplir por su desconocimiento o por el afán de resolver la rotonda con la mayor velocidad y agresividad posibles.
- estos patrones de comportamiento incorrectos hacen que la rotonda sea de un solo carril de forma efectiva, disminuyendo su capacidad y no haciendo uso de ella según la manera para la que está diseñada.
- las salidas de las rotondas son especialmente peligrosas para peatones o bicis, ya que estos están expuestos a dos posibles vehículos que podrían comprometer su seguridad de forma simultánea, y uno podría estar restando visibilidad al otro.



Turborotondas
Las turborotondas son un diseño especial que supone un caso intermedio entre los dos tipos anteriores. Consisten en dirigir el tráfico desde antes de incorporarse.

En este vídeo se puede observar un ejemplo de turborotonda.

Turborotonda

Rotondas de más de dos carriles (o cómo diseñar una rotonda sin saber lo que es una rotonda)
Estas rotondas cuentan con más de dos carriles de entrada, o más de dos carriles en su interior, o más de dos carriles en sus salidas.

Un ejemplo de estas rotondas se pueden encontrar en los accesos a los edificios del complejo de oficinas de Telefónica Distrito C en el Norte de la ciudad de Madrid.

Oficinas de Telefónica del Distrito C
Una de las rotondas cuenta con cuatro carriles en su interior
Otra de las rotondas cuenta con cuatro carriles en uno de sus accesos (parte inferior de la fotografía)
Este tipo de rotondas incentiva realizar tanto la incorporación, su tránsito, su negociación y la salida de las mismas de forma especialmente agresiva por parte de los conductores.


Disponer cuatro carriles en la entrada de una rotonda no se comprende en términos de seguridad y fluidez. ¿Cuatro coches en paralelo negociando su entrada en la rotonda simultáneamente? ¿cuatro carriles en el interior de una rotonda? Alguien debería corregir estos diseños inmediatamente pues atentan contra el sentido común.

Soluciones al mismo nivel: el anillo ciclista
Como solución general para resolver las intersecciones en una rotonda de forma segura para bicis (y peatones), propondría la descrita en este vídeo. En este vídeo se describe una solución diseñada para resolver los giros a la derecha, por ejemplo, en una intersección en T o en X. ¿Por qué motivo propongo entonces la misma solución para una rotonda como solución general? Porque la salida de una rotonda es un caso particular de un giro a la derecha y, desde mi punto de vista, debe ser tratado de igual forma.

Situación general que describe este vídeo. Este escenario es válido para rotondas o  para cruces

El vídeo muestra la solución que se lleva adoptando en Holanda desde hace varios años. Esta solución general establece dos anillos exteriores al tráfico: uno más exterior para los peatones y uno más interior para las bicis, de forma que los peatones y bicis tengan garantizado su recorrido a lo largo de todo el anillo de forma continua, teniendo prioridad sobre los coches.

El anillo verde muestra los diferentes itinerarios ciclistas señalizados, protegidos por isletas en el interior de la rotonda o de la intersección
La línea roja indica la trayectoria de una bici girando a la izquierda en la intersección o glorieta.
Esta solución presupone que las bicicletas se aproximan a la intersección a través de carril bici a la derecha de la calzada.

En el ejemplo de las siguientes fotografías, se plantea una solución desde mi punto de vista óptima, ya que la rotonda se ha convertido en una rotonda de un carril efectivo para los coches, destinándose el espacio equivalente de otro carril para garantizar la seguridad de ciclistas y peatones. Esta concepción del uso del espacio es muy interesante: se destina la mitad del mismo para la propia capacidad de la vía, y la otra mitad para garantizar la seguridad. 
Ejemplo real de una rotonda con la solución del anillo ciclista.
Un ejemplo más equivalente al anterior
Soluciones al mismo nivel: el ciclocarril
Esta solución consiste en establecer un ciclocarril por el centro de la rotonda, tal como se observa en la siguiente fotografía.

Rotonda con ciclocarril
Esta rotonda se encuentra en período de experimentación en Holanda actualmente y sería apta solamente en los casos de rotondas de un solo carril y preferiblemente cuando las bicicletas se aproximan a la rotonda a través de un ciclocarril.

Soluciones a diferente nivel: rotonda bici deprimida
Esta solución consiste en realizar una rotonda deprimida a diferente nivel para ciclistas y peatones

Rotonda bici deprimida en Holanda

Rotonda deprimida para peatones y bicis en Gijón, Asturias

Soluciones a diferente nivel: la rotonda aérea
Esta solución consiste en realizar una rotonda aérea a diferente nivel para ciclistas

Rotonda aérea para bicis

sábado, 16 de febrero de 2013

Las estrategias y los principios


Uno de los factores que sin duda está condicionando el diseño de los itinerarios ciclistas en Madrid son los diversos elementos que forman parte de la configuración urbana "pre-bici" tal cual como los conocemos antes de realizar las actuaciones ciclistas: elementos tales como aceras, paradas de autobús, carriles de uso exclusivo bus y taxi, cruces y desvíos (a la derecha) o los propios semáforos.

Incorporar un itinerario ciclista donde antes no lo había implica en ocasiones tomar decisiones de diseño para introducir a la bicicleta como un elemento más del tráfico. Estas decisiones de diseño obedecen a la adopción de uno u otro tipo de estrategia que se adopta de forma más o menos consciente.

Algunas de las estrategias sobre las que se basan estas decisiones de diseño son las siguientes:

Estrategia del menor coste
En virtud de esta estrategia, la decisión de diseño es la que permite realizar la actuación en un determinado tramo con el menor coste económico posible.


Un ejemplo de actuación en la que prima esta estrategia es, por ejemplo, el ciclocarril o la ciclocalle, donde desde hace unos meses hay numerosos ejemplos en la ciudad de Madrid.

Una decisión basada en la estrategia del menor puede ser perfectamente compatible con los principios de diseño de un itinerario ciclista.

Ciclocalle en la ciudad de Alicante, solución compatible con  los principios de diseño
Pero por otro lado, hay situaciones en las que la opción de menor coste es incompatible con todo o parte de estos principios. En un caso extremo (pero no difícil de plantear) estaríamos ante una actuación de bajo coste, pero contraproducente, presentando efectos secundarios adversos respecto a la opción de no realizar actuación alguna.

Ciclocarril en la calle O'Donell de Madrid, solución de bajo coste, pero incompatible con los principios de diseño. Se trata de una actuación contraproducente, empeorando las condiciones respecto a no hacer nada.
Argumentario: el argumentario construido entorno a esta estrategia es difícilmente rebatible en épocas de dificultades económicas cuando es complicado obtener financiación para nuevos itinerarios, como es el caso de Madrid, en España. Se suelen aceptar estas actuaciones como buenas porque al fin y al cabo, "suponen un avance para la bici" aunque "no sean las óptimas" ni "aptas para todo tipo de ciclistas". "Es mejor esto que nada". Este argumentario es difícilmente rebatible ya que ante la escasez económica poco se puede hacer.

Contraargumentario: a la hora de realizar una actuación ciclista es imprescindible tener en cuenta, además del criterio económico, todos los demás principios básicos. Cuando no es posible llegar a un equilibrio razonable entre todos los criterios en su conjunto, es necesario reconsiderar la conveniencia de la opción más barata y valorar si es mejor no realizar ninguna actuación. Por lo tanto, y dicho en lenguaje llano, si no hay dinero, quizás lo mejor sea esperar a que lleguen tiempos mejores, antes que hacer una chapuza.

Estrategia de evitación (del punto conflictivo)
En virtud de esta estrategia, la decisión sobre el diseño del itinerario en un determinado tramo tiene el principal objetivo de evitar un punto conflictivo, diseñando el itinerario ciclista de modo que no afecte a los elementos o al tráfico pre-existentes, sencillamente, evitándolos.


Esta estrategia se suele asociar frecuentemente con la estrategia del menor coste. Por ejemplo, con el fin de evitar un carril bus pre-existente, el lugar de desplazar el carril bus hacia la izquierda y disponer el itinerario ciclista a la derecha de la calzada, se opta finalmente por un ciclocarril por el centro de la calzada. Esta solución es el paradigma de esta estrategia.
Ejemplo de ciclocarril por el centro de la calzada, paradigma de estrategia de evitación del punto conflictivo 

Es habitual aplicar esta estrategia cuando no se dispone de un catálogo documentado y comúnmente aceptado de principios que deben regir el diseño de un itinerario ciclista. Al contrario, empleando esta estrategia de evitación se toman decisiones particulares de diseño como si el tramo sobre el que aplican tuviera unas características irrepetibles en otros casos.

Un efecto adverso de la aplicación sistemática de esta estrategia consiste en que las decisiones de diseño de este tipo se convierten en norma para la generalidad de las situaciones. La consecuencia práctica de ello es que al final el itinerario ciclista transcurre por "donde puede", en lugar de por "donde debe", no solo manteniendo y potenciando la peligrosidad de los puntos supuestamente evitados, sino multiplicando los efectos adversos a lo largo de todo su recorrido.

Argumentario: el argumentario construido entorno a esta estrategia suele estar fuertemente asociado con la seguridad y a menudo con la solución de un ciclocarril por el medio de la calzada: "el ciclocarril por el medio de la calzada evita la acumulación de coches en el giro a la derecha en la siguiente intersección", "se evitan los bus que tienen que recoger pasajeros en las paradas", "se evita un peligroso giro a la derecha para los coches", "se elimina la marca de carril bici en la intersección con el fin de evitar conflictos con los coches", etc. Este argumentario es difícilmente rebatible ya que suele estar basado en la intención (aparente) de mejorar la seguridad para la bici.

En relación al ejemplo de la Casa Árabe y del ciclocarril por el medio de la calzada (línea roja de la fotografía), el argumento a favor está basado en la afirmación de que "se evita el carril bus", se concede la "prioridad al bus", "se evita la colisión con un coche que gire a la derecha en el punto 2", etc.


Contraargumentario: una decisión de diseño como la de los ejemplos anteriores, prima de forma absoluta el criterio de evitar un punto conflictivo sin tener en cuenta los  principios básicos de diseño en su conjunto. Es necesario encontrar un equilibrio razonable entre la mayor parte de estos principios. De hecho, uno de estos principios vela explícitamente por la seguridad, y el resto de principios velan también por la seguridad de forma secundaria. Evitar un punto conflictivo no garantiza que se aporte una solución a un punto negro, sino que es posible que potencie sus efectos negativos. No solo eso sino que, adicionalmente, evitar un punto conflictivo introduce necesariamente puntos negros adicionales que incumplen sistemáticamente la mayoría de los principios básicos.

En relación al ejemplo de la Casa Árabe y del ciclocarril por el medio de la calzada (línea roja de la fotografía), para llegar a transitar por el ciclocarril central no hay continuidad desde ningún otro punto,
es una calle muy ancha y los coches vienen a gran velocidad, la opción de que una bici gire a la derecha en el punto 1 o en el punto 2 desde el ciclocarril es extremadamente peligrosa pues tiene que atravesar el carril bus de repente, en el punto 3 hay un cruce peligroso de las trayectorias de la bici y el bus y difícil de negociar, en ningún punto de este tramo es posible que el ciclista eche el pie en tierra para transitar como peatón, etc, etc. Es decir, no solo no se ha solucionado un punto negro sino que se han multiplicado.


Estrategia del caso particular
En virtud de esta estrategia, se toman decisiones de diseño que se justifican en términos de afirmar que el itinerario dispone de unas características particulares en ese tramo (por ejemplo, de orografía, de intensidad de tráfico de coches, etc.). Por este motivo, en ocasiones, esta estrategia y la de evitación coinciden, aunque esto no tiene por qué suceder en todos los casos.


Es habitual aplicar esta estrategia cuando no se dispone de un catálogo documentado y comúnmente aceptado de principios que deben regir el diseño de un itinerario ciclista. Esto sucede cuando en la ciudad no hay aún una política clara en materia ciclista y parece inmersa en una fase de experimentar con cada nuevo itinerario, como es el caso de Madrid. De esta forma, se plantean debates al modo de concurso de ideas para aportar "soluciones a calles especiales" suponiendo un "gran reto desde el punto de vista de aportar la mejor solución para el caso particular", como si el tramo sobre el que aplican tuviera unas características irrepetibles no solo en la ciudad sino en el resto del mundo.

Un efecto adverso de la aplicación sistemática de esta estrategia consiste en que las decisiones de diseño terminan siendo específicas para cada tramo. La consecuencia práctica de ello es que al final el itinerario ciclista transcurre "como puede", en lugar de "como debe".


Argumentario: el argumentario construido entorno a esta estrategia tiene un gran efecto de llamada de atención y expectación ante nuevos tramos ciclistas por parte de los ciclistas. Actualmente están sobre la mesa del Ayuntamiento y de distintas asociaciones ciclistas varios proyectos para la ciudad de Madrid, como es el itinerario ciclista a lo largo de la calle Aruturo Soria o el itinerario circular conocido como M-10. Las diferentes soluciones propuestas se basan en las características aparentemente irrepetibles de estos trayectos. Algunas posturas basadas en esta estrategia establecen por ejemplo que "se trata de una gran arteria clave para la movilidad de la ciudad", "en esta calle no cabe un carril bici", "es necesario disponer de un carril bus dado que ahora no lo hay", "es una calle con mucho tráfico", etc. Es decir, se suele desviar el debate hacia cómo de peculiar es la calle y lo complicado que es introducir un itinerario ciclista en ella, en lugar de acometer su diseño planteando las modificaciones que sea necesario realizar aplicando un equilibrio de los principios de diseño básicos.



Contraargumentario: Es cierto que diferentes calles de una ciudad tienen diferentes características entre sí, y que la aplicación de una solución de diseño debe tener en cuenta estas características. Sin embargo, esto no es motivo para estar ante el reto permanente de identificar cuál es la mejor solución para cada nuevo itinerario ciclista que se plantee. Abrir constantemente el debate de ideas para nuevos trayectos es un síntoma de que una ciudad no aplica unos criterios y principios homogéneos en sus actuaciones y quizá de que no cuenta con una estrategia clara en materia de la bici. Es importante por lo tanto, de cara a cada nuevo itinerario ciclista, aprovechar la ocasión para comunicar, divulgar y mejorar estos principios básicos, y asegurarse de que la solución adoptada tiene en cuenta una aplicación equilibrada de estos principios.



Estrategia conforme a principios de diseño.



En virtud de esta estrategia, se toman decisiones de diseño basadas en una aplicación equilibrada de unos principios de diseño básicos y generales, dando como resultado itinerarios ciclistas que son fluidos, seguros, continuos, visibles, homogéneos, estándar, atractivos, y predecibles.